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| Portada extranjera |
Tras leer Hush, hush y quedar encantada con la novela, estaba deseando reencontrarme con ella (y con Patch). En el libro anterior, como suele ocurrir al ser introductorio, ya dije que no se tocó el tema paranormal de los ángeles hasta las últimas 100 páginas. Este segundo libro puedo decir que está repleto de la presencia de ángeles caídos, arcángeles y Nefilim. Me parece muy interesante la historia de las diferentes razas y sus diferencias, aunque ha habido veces que me perdía.
Empecé a leerlo con muchas ganas, a pesar de que el final de su antecesor podría calificarse como "final feliz", y la verdad es que no pude soltarlo hasta haberlo terminado. Han aparecido muchos más misterios y otros se han revelado dejándome con la boca abierta. No es nada predecible. Pensaba que lo de que la madre de Nora no estuviera nunca en casa por trabajo, era una forma que tenía la autora de quitársela de encima para que su hija no tuviera que dar tantas explicaciones. Me equivoqué, y me sorprendió mucho su secreto. Existen momentos y escenarios muy oscuros que de verdad me han puesto los pelos de punta. Sobre los personajes, Scott aparece por primera vez, y he de decir que la autora ha conseguido lo que quería: que le odiara, luego que le cogiera cariño, que desconfiara de él de nuevo, y que volviera a fiarme de él... Nora evoluciona y se vuelve menos responsable, más segura de sí misma y más fuerte. Y Patch... Patch es muy especial para mí y me sigue gustando muchísimo. Cada vez que salía "a escena" me daba un vuelco el corazón como a Nora. Eso sí, como en este libro ha estado algo distanciado, he echado de menos sus comentarios pícaros, juguetones y traviesos. Si no puntúo a este libro con la nota máxima, es porque espero que en el último tomo, estos comentarios estén en abundancia, porque los he echado en falta.