Saga: Desconexión #1 (de 3)Autor/a: Neal ShustermanTraductor/a: Adolfo MuñozEditorial: AnayaISBN: 9788467829396Nº páginas: 414Precio: 16,00€Libro enseñado en: IMM Vlog 50
HOY A LA VENTA
Sinopsis:
¿Qué harías si decidieran desconectarte? Connor, Risa y Lev tal vez consigan escapar..., pero ¿sobrevivirán? Tres vidas distintas. Una ley implacable. Un único final. Solo si llegan a los dieciocho podrán evitarlo. La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos, también conocida como «Guerra Interna», fue un conflicto prolongado y sangriento que concluyó con una resolución escalofriante: la vida humana se considerará inviolable desde el momento de la concepción hasta que el niño cumpla los trece años, entre los trece y los dieciocho años de edad, sin embargo, los padres pueden decidir «abortar» a su hijo de modo retroactivo... con la condición de que el hijo, desde un punto de vista técnico, no muera. Al proceso por el cual se acaba con él al mismo tiempo que se le conserva con vida se le llama «desconexión». Actualmente, la desconexión es una práctica frecuente y socialmente aceptada.
Sinopsis:
¿Qué harías si decidieran desconectarte? Connor, Risa y Lev tal vez consigan escapar..., pero ¿sobrevivirán? Tres vidas distintas. Una ley implacable. Un único final. Solo si llegan a los dieciocho podrán evitarlo. La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos, también conocida como «Guerra Interna», fue un conflicto prolongado y sangriento que concluyó con una resolución escalofriante: la vida humana se considerará inviolable desde el momento de la concepción hasta que el niño cumpla los trece años, entre los trece y los dieciocho años de edad, sin embargo, los padres pueden decidir «abortar» a su hijo de modo retroactivo... con la condición de que el hijo, desde un punto de vista técnico, no muera. Al proceso por el cual se acaba con él al mismo tiempo que se le conserva con vida se le llama «desconexión». Actualmente, la desconexión es una práctica frecuente y socialmente aceptada.
Por lo demás, Neal Shusterman es un maestro de las palabras, y sabe muy bien como enganchar al lector. Admiro la imaginación que tiene para crear los giros argumentales y los mundos tan originales que inventa en su mente. La historia está contada por muchas voces, pues además de que principalmente lo está por los tres protagonistas, también hay otros secundarios que expresan su punto de vista en algunos capítulos. Esta forma de narrar lo que sucede me ha gustado mucho, pues lees un capítulo y lo que cuenta en el siguiente otro personaje, va haciendo que el rompecabezas vaya tomando forma. La idea principal de la historia me ha parecido sumamente original: entre los trece y los dieciocho años, los padres pueden decidir desconectar a sus hijos. Al principio, no le veía ningún sentido a implantar esta ley. Menos mal que cuando lo explican mejor me terminó convenciendo. Aunque algunas otras que aparecen por ahí no lo consiguieron. Y me llevé una sorpresa al comprender qué era en realidad el concepto de desconectar, pues no es ni mucho menos lo que yo me imaginaba -y seguramente tampoco lo que vosotros pensáis-.
Pensé -más que nada por la portada- que la novela iba a ambientarse en un mundo futurista -que en realidad sí lo es- lleno de tecnología avanzada, paredes blancas y laboratorios. Pero me he encontrado con un futuro cercano muy similar a hoy en día, con solamente unos cuantos inventos y descubrimientos nuevos. Nada de robots ni saturado de otros elementos de ciencia ficción. Los escenarios son muy variopintos y están perfectamente construidos. Como he mencionado anteriormente, los protagonistas al principio me parecieron algo infantiles, pero luego evolucionan notablemente. Sin embargo, siento como que no han terminado de llegarme ni me he encariñado de ellos. Puede ser porque aparecen muchos personajes secundarios y les quita algo de protagonismo. Pero el autor, igualmente, consigue darle a cada uno una personalidad propia muy bien definida. Existe un pequeño romance, que por supuesto no tiene mucha relevancia en la historia, pero le da un toque tierno dentro de tanta crueldad en la sociedad que nos presentan. El ritmo de lectura es ágil, ya que aunque la acción no es constante, no hay un solo momento en el que no suceda algo interesante. Como he dicho, Shusterman consigue atraparte entre sus páginas, como también consigue darte unas cuantas sorpresas inesperadas.









